Reseña de Darwin no mató a Dios
Autor: Antonio Cruz
Miami: Editorial Vida, 2004, 189 páginas
Oscurantista... poco limpio
peligrosísimo. Estos adjetivos han aparecido en los medios masivos en pleno siglo XXI. Bernard-Henri Lévy, filósofo francés, hace poco tildó de propaganda muy baja los argumentos a favor del creacionismo. Dice que los que creen en un creador inteligente emplean sus ideas con el fin de impedir el progreso.
Los jóvenes actualmente en sus estudios de ciencias naturales reciben un bombardeo virulento de ideas que no toleran ni un poco la idea de que un poder divino haya creado los cielos y la tierra. Se ridiculiza al que sostiene el concepto. Y para el colmo pocos estudios profundos al día con la verdadera ciencia han salido en español.
¿Qué puede hacer el padre, el pastor, que cree en la idea de que Dios se responsabilizó con la creación del mundo y de la humanidad? Algunos se preocupan mientras otros desean olvidarse del problema.
Un nuevo día amanece. Salió de la pluma de un evangélico que no sólo es pastor, sino también biólogo con varios doctorados. Con mano firme, el Dr. Antonio Cruz, guía al lector por un torrente de argumentos y descubrimientos que minan las pruebas de las autoridades que rechazan una creación por un poder super inteligente. Su libro Darwin no mató a Dios convence con múltiples hechos científicos. Por ejemplo, algunos capítulos se titulan:
Ø Órganos antidarwinistas
Ø El corazón tiene razones que la evolución desconoce
Ø La caja de Pandora del genoma se abre por primera vez
Ø La selección natural, una reina con los pies de barro
Ø Esa pesadilla llamada ojo
Ø ¿Mono desnudo o humano pensante?
Puntualiza el Dr. Cruz: Para que una teoría pueda ser considerada como científica tiene que ser susceptible de verificación, y el darwinismo no lo es. (p. 35)
El elevado contenido de información y complejidad que hay en cada célula viva, en el lenguaje de sus ácidos nucleicos, así como en las miles de proteínas y las precisas interacciones que se dan entre ellas, es algo real que no puede explicarse recurriendo a la casualidad. (p. 92)
El autor recoge hechos por doquier para desplegar lo ilógico de la evolución. Señala que hace falta tener más fe aceptar la macroevolución. Dice que comprender cómo funciona algo no es lo mismo que saber cómo llegó a existir, (p. 33).
El profesor Cruz presenta tantos argumentos en contra de la evolución que el escéptico o se tendrá que taparse los ojos, o enfrentar la posibilidad de que es aceptable el concepto del diseño a propósito. El que de ninguna manera acepta el diseño como ciencia, por lo menos tiene que aceptar que filosóficamente es un argumento sólido a favor del origen de la vida mientras que la evolución no ofrece ni pruebas científicas ni sólidos argumentos filosóficos.
Cada pastor debe conseguir este libro para ayudar a los jóvenes de su iglesia que tienen que enfrentar ideas materialistas acerca del origen del mundo y de la formación de diferentes especies. Cada iglesia debe tener un ejemplar en su biblioteca. Que cada instituto bíblico eche mano a este recurso moderno y digno de confianza. A cada líder de jóvenes le urge hacer uso de esta herramienta cuando los chicos expresan dudas sobre la idea de la creación por diseño inteligente.
¡Infinitas gracias le damos, Dr. Antonio Cruz, por su oportuno esfuerzo tan enorme!
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