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LAS INDULGENCIAS MODERNAS
ENERO - JUNIO, 2009

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CONTENIDO

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La verdad sobre el Código Da Vinci (PRIMERA PARTE)
Osmany Cruz Ferrer

La verdad sobre el Código Da Vinci (ÚLTIMA PARTE)
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  •     La verdad sobre el Código Da Vinci (PRIMERA PARTE)
          Osmany Cruz Ferrer (Año: 2009 - Num.: 1)   email:  print: imprimir articulo

    Introducción.

    Este material de estudio no pretende ser un examen exhaustivo de los errores del Código Da Vinci, porque ello demandaría un voluminoso documento. El fin de este fascículo es demostrar que la novela escrita por Dan Brown no está basada en una seria documentación histórico-teológica, por lo que se constituye en una obra de ficción meramente. Esta obra es la más representativa expresión del resurgimiento del gnosticismo de los últimos tiempos. Brown no hizo el descubrimiento del siglo (como algunos piensan), su novela es la repetición del error gnóstico que quiso minar la iglesia primigenia y que combatieron denodadamente los apologistas del segundo y tercer siglo d.C.

     

    Sección # 1: Una Breve panorámica de la novela.

     

    El génesis del libro, las razones que han causado sus grandes controversias.

    El Código Da Vinci es una novela de ficción publicada en el año 2003 por la casa editora, Random House y escrita por el norteamericano, Dan Brown. La obra es un thriller con un contenido sumamente polémico que pone en tela de juicio la veracidad de la Biblia, la historicidad del cristianismo y la integridad de ciertas instituciones de la Iglesia Católica. El libro se ha convertido en un best-seller mundial, con más de 44 millones de ejemplares vendidos y con ganancias para Brown de más de 250 millones de dólares. [1]

     

    Lo que ha conducido a la novela de Brown a convertirse en el libro más controvertible del momento es la cuestionable declaración que realiza en una nota al principio del libro titulada, Los Hechos. Brown declara allí: todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos en esta novela son fidedignas. Brown ha sido confrontado por historiadores, intelectuales y teólogos sobre sus descabelladas declaraciones en las diversas disciplinas que aborda en su libro. Sin embargo, el escritor asegura en su propia página Web que su novela no es ficción, ni es solo para entretener: Como he comentado antes, el secreto que revelo[2] se ha susurrado durante siglos. No es mío. Es cierto que puede ser la primera ocasión en que el secreto se devela con el formato de un thriller popular, pero la información no es nueva. Mi sincera esperanza es que El Código Da Vinci, además de entretener a la gente, sirva como una puerta abierta para que empiecen sus investigaciones.[3]

     

    Dan Brown tiene razón en una cosa, su novela no ha sido solo para entretener. Como resultado de su publicación se han disparado las ventas de libros gnósticos (fundamentalmente el evangelio de Judas), publicaciones seudo históricas, literatura sobre diosas paganas y otras obras de origen oscurantista. Una de las más beneficiadas ha sido  la Web de libros Amazón.com que produce libros de seudo historia neopagana, feminismo radical y Nueva Era.

     

    La página Web, Wikipedia Foundation, la Enciclopedia Libre, reseña a la novela de Brown en los siguientes términos:

    El Código Da Vinci es una novela que utiliza el mismo personaje principal que su anterior, Ángeles y demonios (2000), que no alcanzó el éxito editorial de ésta (otras dos novelas anteriores del mismo autor tampoco lograron mayor repercusión). Por otro lado, las teorías que Brown sostiene en esta obra, han despertado gran cantidad de críticas en los medios académicos, incluyendo la redacción de por lo menos diez libros que refutan sus argumentos. El libro afirma que la Iglesia estaría presuntamente involucrada en una conspiración para encubrir la verdadera historia de Jesucristo, quien, según la novela, habría tenido descendientes en Francia. Esto implicaría que se habría vivido conscientemente dentro de una mentira los últimos dos mil años.

     

    Los medios de difusión masivos cooperaron en la promoción de la obra para su propio descrédito. El Chicago Tribune acotó que este libro contiene una historia fascinante y documentada. El New York Daily News expresó su investigación es impecable. El periódico Catalunya (12/12/03) en la persona de su crítico, Ramón Ventura, expresó: Entender la novela como un panfleto anticristiano es no entender lo que es, un relato de aventuras por los espacios poco conocidos de la historia, donde se  combinan los misterios de la religión con los enigmas del arte. Sin embargo, se han escrito más de diez libros refutando los errores históricos, geográficos, literarios y teológicos del Código.

     

    Epítome de la obra.

    La trama de la obra ha resultado muy atrayente para millones de lectores en el mundo. Esta llena de acertijos y de episodios enigmáticos. Brown, quien es hijo de un matemático y de una compositora de música sacra supo sacarle provecho a ambas herencias. La sinopsis de su obra se puede resumir de la siguiente manera.

     

    EL libro narra los intentos de Robert Langdon, Profesor de Iconografía Religiosa de la Universidad de Harvard, para resolver el misterioso asesinato de Jacques Saunière ocurrido en el Museo del Louvre en París. El cuerpo de Saunière fue encontrado en el ala Denon del Louvre en la postura del Hombre de Vitruvio (dibujo realizado por Leonardo da Vinci) con un mensaje críptico escrito a su costado y un pentáculo dibujado en el pecho con su propia sangre. La interpretación que realiza tanto Langdon como la agente francesa Sophie Neveu, nieta de Saunière, los llevan a ver otras obras como la Mona Lisa. El principal conflicto que presenta la novela radica alrededor de dos misterios: ¿Qué secreto intentó proteger Saunière?  ¿Quién es la mente que planeó este asesinato? El desarrollo de la historia requiere la solución de varios acertijos y anagramas. La solución a cada uno de ellos se encuentra íntimamente ligada a la posible ubicación del Santo Grial y relativo a una misteriosa sociedad secreta llamada el Priorato de Sión, así como a los Caballeros Templarios. La historia también envuelve a la organización católica del Opus Dei.[4]

     

    Entre intrigas y agitadas situaciones se amalgama el error en la novela, hasta llegar a convertirla en un bastión del engaño y en un paradigma del neo-gnosticismo del siglo XXI. En ella se presenta a Jesús creando una familia con María Magdalena y toda clase de ataques a la fe cristiana en sus creencias medulares.

     

    Ponen especial atención en el famoso cuadro de Leonardo,  La última cena, donde supuestamente el artista revela la verdad al mundo sobre Jesús. En esta pintura, infiere Brown, el personaje a la derecha de Jesús no es Juan sino Maria Magdalena y la figura geométrica (una M) que se forma por la inclinación de las figuras es una alusión al matrimonio entre ambos.

     

    Por supuesto que los historiadores y los críticos de arte no coinciden con Brown. El que está a la derecha del Señor es Juan y es pintado con cabello largo y con maneras delicadas por la tradición icnográfica de pintar al apóstol Juan como un joven hermoso. Además era una de las formas en que los artistas reflejaban la juventud masculina en el renacimiento. Brown parece obviar también, que existen una buena cantidad de bocetos consultables de la Última Cena donde aparecen cada uno de los doce apóstoles con su nombre debajo con letra de Da Vinci y allí no figura la imagen de Magdalena. Menos creíble aún es que Leonardo se refiera al  matrimonio entre Jesús y Magdalena con una aparente M que pintara a propósito en el fresco.

     

    El Código Da Vinci no toma por sorpresa a la iglesia, el apóstol Pedro ya había hablado de estos engañadores diciendo:

     

    Ellos les darán enseñanzas falsas y peligrosas sin que ustedes se den cuenta, y hasta dirán que Jesucristo no es capaz de salvar. Por eso, cuando menos lo esperen, serán destruidos por completo. Mucha gente vivirá como esos falsos maestros, haciendo todo lo malo que se les antoje. Por culpa de ellos la gente hablará mal de los cristianos y su modo de vivir. Esos falsos maestros desearán tener más y más dinero, y lo ganarán enseñándoles mentiras. Pero Dios ya decidió castigarlos desde hace mucho tiempo, y no se salvarán de ese castigo (2 P. 2:1-3 BLS).

     

    Sección # 2: Los postulados del Código Da Vinci.

     

    La novela de Brown está repleta de ideas gnósticas. Él mismo ha dicho que consultó todas estas obras para escribir su libro. También es cierto que él considera las obras gnósticas como la historia verdadera sobre Jesús y el cristianismo. Y esto a pesar de las grandes contradicciones existentes entre los escritos gnósticos. Por ejemplo, los gnósticos cainitas profesaban pleitesía a Caín, a Coré, a la serpiente que tentó a Eva, a los sodomitas a Esaú y a cualquier otra figura judía o cristiana despreciable. A esos escritores les entrega Brown su confianza y espera que sus lectores también lo hagan así. Por tanto, la novela es abundante en ideas extravagantes sobre la nación judía, la vida de Jesús o el cristianismo y sus creencias. Examinaremos algunas de ellas para demostrar la improcedencia de sus razonamientos.

     

    Cristo no es Dios, llegó a serlo por decisión del Concilio de Nicea.

    En la página 225 de la obra de Brown, Leigh le dice a Sophie:

     

    Querida declaró sir Leigh, hasta ese momento de la historia, Jesús era, para sus seguidores, un profeta mortal... un hombre grande y poderoso, pero un hombre, un ser mortal.

    ¿No el Hijo de Dios?

    Exacto. El hecho de que Jesús pasara a considerarse «el Hijo de Dios» se propuso y se votó en el Concilio de Nicea.

     

    Dan Brown asume que el cristianismo era un movimiento abierto que no veía a Jesús como Dios, que aceptaba lo divino femenino y que produjeron muchos evangelios. Esto según el autor del libro en cuestión cambió cuando en el año 325 se celebró el Concilio de Nicea convocado por el Emperador Constantino I.  Brown hilvana su relato diciendo que Constantino I era un devoto del culto masculino al dios sol por lo que se apoderó en este Concilio del profeta Jesús, lo convirtió en dios solar, desterró a la divinidad femenina que adoraban los cristianos y eliminó los evangelios que no le convenían.

    En la página 236 de la novela,[5] Teabing, un miembro de la Real Sociedad de Historiadores le explica a Sophie: Como he dicho aclaró Teabing, la Iglesia primitiva necesitaba convencer al mundo de que Jesús, el profeta mortal, era un ser divino. Por tanto, todos los evangelios que describieran los aspectos «terrenales» de su vida debían omitirse en la Biblia. Esos otros evangelios a los que se hace referencia son los escritos gnósticos adjudicados a ciertos discípulos de Jesús (seudoepígrafos). Dichos escritos nunca fueron cristianos y distan mucho de ser confiables históricamente, sobre todo si se sabe que sus escritores eran los enemigos más acérrimos que tenía la cristiandad de los tres primeros siglos. Además, los escritos gnósticos no procuraban contrarrestar la divinidad de Jesús, sino de anular su humanidad. Cosas como estas hacen pensar, aun al lector más discreto, que Brown a veces no sabe ni lo que dice.

    Estas ideas sobre la deidad de Jesús inventada en el Concilio de Nicea son completamente absurdas y además, tomadas del libro Holy Blood, Holy Grial en el que se afirma que en Nicea se decidió por voto que Jesús era un dios y no un profeta mortal. Esto no solo es una declaración herética, también es una perversión histórica de la verdad. El Concilio de Nicea fue convocado a causa de la división que estaban causando las enseñanzas del presbítero Arrio en contra de la deidad de Jesús. Arrio sostenía que Jesús no era Dios, sino un dios, que no era eterno, ni igual al Padre. Atanasio, un diácono de la iglesia de Alejandría, formuló el célebre credo de Nicea  que refuta la doctrina arrianista y reafirma a Cristo como consustancial con el Padre. Dicho credo fue aprobado por la mayoría de los obispos que asistieron.

    Creemos en un Dios, Padre todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles, Y en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, engendrado del Padre y el único engendrado, es decir, de la esencia del Padre, Dios proveniente de Dios, Luz proveniente de Luz, verdadero Dios proveniente del verdadero Dios, engendrado, no hecho, de una esencia con el Padre. A través del cual todas las cosas fueron hechas, tanto las cosas en el cielo como las cosas sobre la tierra, quien para nosotros los hombres y para nuestra salvación, descendió y se hizo carne y se hizo hombre, sufrió y resucitó al tercer día, y ascendió a los cielos, y vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.[6]

     

    Los primeros apologistas ya encumbraban la deidad de Cristo mucho antes del Concilio de Nicea. Esto prueba la falsedad de la declaración contenida en la novela sobre un Cristo Dios por conveniencia de un hombre.

     

    *      San Ignacio de Antioquia (35-107), en su Carta a los efesios decía: Pues nuestro Dios, Jesucristo, fue según el designio de Dios, concebido en el vientre de María, de la estirpe de David, pero por el Espíritu Santo.

    *      En su apología, Diálogo con Trifón, San Justino Mártir (100-165), defiende su fe diciendo: Si hubieses entendido lo escrito por los profetas, no habrías negado que Él [Jesús] era Dios, Hijo del único, inengendrado, insuperable Dios.

    *      Ireneo de Lyon (c. 140-202) en su libro, Contra los Herejes, describe a Cristo diciendo: Él [Jesucristo] es el santo Señor, el Maravilloso, el Consejero, el Hermoso en apariencia, y el Poderoso Dios, viniendo sobre las nubes como juez de todos los hombres.

    *      Clemente de Alejandría (150?-215?) en su escrito, Exhortación a los Gentiles, afirma: Sólo Él [Jesús] es tanto Dios como Hombre, y la fuente de todas nuestras cosas buenas.

    *      Tertuliano (160-220), el primer gran escritor de la época patrística, escribió: Sólo Dios está sin pecado. El único hombre sin pecado es Cristo, porque Cristo también es Dios (El alma 41:3).

    *      El teólogo y exégeta bíblico, Orígenes (185-c. 254), en su obra, Las Doctrinas Fundamentales, expresa: Aunque [el Hijo] era Dios, tomó carne; y habiendo sido hecho hombre, permaneció como era: Dios" (Las doctrinas fundamentales 1:0:4).

     

    Por encima de todo lo antes dicho, tenemos el testimonio irrefutable de las Escrituras. Ellas reafirman, una y otra vez, la divinidad de Jesucristo. Él es Dios y no, un dios (Jn. 10:30; 14:9; 12:45;1; 1 Ti. 2:5; 1 Jn. 5:20). Es eterno (Ap. 1:4,18; 22:13) por lo tanto, increado.

     



    [1] El código Da Vinci se ha convertido en el libro mejor pagado de la historia.

    [2] Énfasis del autor.

    [3] Citado por Pablo J. Ginés Rodríguez en el artículo: El hecho y su contexto. La Estafa del "Código Da Vinci": Un best-seller mentiroso. http://www.aciprensa.com/

    [4] El Código Da Vinci. Wikipedia Foundation, la Enciclopedia Libre Inc. http://es.wikipedia.org

    [5] El autor de este estudio hace referencia a las páginas según la edición digital de la novela.

    [6] Robert A. Baker. Compendio de la historia Cristiana (pág. 59). Editorial Mundo Hispano, 2003. CONTINÚA EN LA SEGUNDA PARTE

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