Área: 30.000 km2
Población: 1.380.000 habitantes
Grupos étnicos: Los sotho (85%), ngun y xhosa (en el sur)
Idioma oficial: Inglés y sesotho
Capital: Maseru, 16.000 habitantes
Religión: Animismo, 30%; cristianismo, 70% (incluye el catolicismo)
Un país materialmente muy pobre, el Reino de Lesotho tiene una industria muy limitada. En los últimos meses hemos visto su nombre en la prensa debido a sus relaciones con la República de África del Sur.
Las iglesias lesothanas están muy debilitadas. Las congregaciones se componen casi completamente de mujeres y niños. Los pocos hombres generalmente son analfabetos. (Casi todos los hombres trabajan en Africa del Sur, lo cual hace casi imposible el adiestramiento de un liderazgo eclesiástico.)
Es difícil evangelizar los pueblos pequeños en las montañas por dos razones: los pésimos medios de comunicación y el aferramiento a la hechicería y al vudú. Sin embargo, la obra evangélica sigue adelante.
En las Asambleas de Dios se ha comprobado que el medio más eficaz de evangelización son las reuniones en tiendas de campaña. Se levantan las tiendas a unos veinte kilómetros de una iglesia establecida en alguna aldea. Después de varias noches de reuniones, los nuevos convertidos se afilian a la iglesia local, donde el pastor y su congregación les imparten enseñanzas de las Sagradas Escrituras.
En estas regiones agrícolas la gente tiene sed de un mensaje de paz y amor. Cuando deciden aceptar a Jesús como Salvador personal, por lo general permanecen firmes en su fe, a pesar de tribulaciones y de la inestabilidad económica y política del país.
Oremos por nuestros hermanos lesothos que se gradúan del instituto bíblico para dirigir la obra en zonas urbanas, sectores que todavía no han sido alcanzados con el evangelio. Oremos también por las aldeas donde predomina el animismo, que el Espíritu Santo libere a los cautivos de su esclavitud al vudú. Figuran también en el futuro de Lesotho los estudiantes de la universidad nacional en las afueras de Maseru, la capital. Hasta hace poco no se podía entrar para comunicar el evangelio. Pero recientemente unos cincuenta jóvenes universitarios se reunieron para testificar de la fidelidad de Dios. ¡Qué el Señor los fortalezca para seguir adelante en pos del Maestro!